Brett Hetherington

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Sant Juan: Un noche peligrosa

Una cosa que me chocó poco después de venirme a vivir aquí fue que muchos padres españoles están demasiado viciados con dejar que sus hijos jueguen con petardos. Personalmente, en mi primera celebración de la verbena de San Juan, fui testigo de un caso bien desagradable.

Un niño de (entonces) 5 años, amigo de mi hijo, había estado jugando con petardos solo durante varias horas, con muy poca supervisión directa por parte de sus padres. Este niño estaba muy cerca de una pequeña hoguera que ardía en la plaza donde estábamos, y lanzó algún petardo dentro. Tal y como era de esperar, éste explosionó, hiriendo a una niña que estaba cerca además de herirle a él mismo la cara y los ojos. Mi mujer tuvo la suficiente presencia de ánimo como para echarle agua en los ojos; se lo llevaron rápidamente a un hospital para que recibiera tratamiento.  

Si lo tuviéramos que juzgar únicamente por el tamaño de la explosión que salió del fuego, yo diría que el niño fue muy afortunado de no haber sufrido daños permanentes en el ojo. (Quizá el único resultado positivo que podemos extraer de ello es que nuestro hijo, al ver lo que le pasó a su amigo, todavía tiene miedo de los petardos años después de que sucediese).

Otra persona que comparte estas preocupaciones es Juan Pedro Barret, jefe de la unidad de quemados del hospital Vall d’Hebron de Barcelona. El doctor Barret está cansado de ver heridas causadas por el mal uso de los petardos, entre las que se incluye la necesidad de amputar dedos, manos o pies. Él cree que la noche de San Juan es una de las peores que te pueden tocar de guardia en el departamento de urgencias. Según él, hay un flujo constante de personas heridas, pero que, desde que se introdujeron medidas de seguridad a mediados de los años noventa, el número de heridos graves ha descendido ligeramente.

En una votación (entre 2165 personas) que llevó a cabo el periódico El País, el 70% estaban de acuerdo en que se establecieran medidas restrictivas en cuanto a la celebración de festivales con pirotecnia debido al peligro.